Tiene muy pocos estímulos a considerar y además es muy ligeramente cambiante, por lo que no es necesario mantener la atención constantemente.
Tiene una gran cantidad de estímulos a los que prestar atención, muchos de los cuales tienen significado ambiguo y hay cambios constantes en el entorno.
Te permite tener claro en todo momento cuál debe ser tu comportamiento para garantizar la seguridad.